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Cómo subir la letra del certificado energético

Cómo mejorar la calificación energética de una vivienda: qué indicadores dan la letra y qué medidas la suben, en qué orden y sin sobredimensionar equipos.


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Para mejorar la calificación energética de una vivienda hay que bajar los dos indicadores que dan la letra: las emisiones de CO2 y el consumo de energía primaria no renovable. Las medidas que los mueven son tres: reducir la demanda con aislamiento y ventanas, mejorar el equipo de calefacción y agua caliente, y añadir renovables. Y el orden importa.

El punto de partida es un certificado bien hecho, con la visita y los datos reales de la vivienda. Es lo que buscamos al hacer cada certificado energético de vivienda o local: que las recomendaciones sirvan para decidir obras, no solo para cumplir. Cuándo es obligatorio, cuánto dura y cómo se registra lo contamos aparte, en cuándo es obligatorio el certificado energético.

Cómo se calcula la letra de una vivienda

La calificación sigue el procedimiento del Real Decreto 390/2021 y los documentos reconocidos que publica el Ministerio. El de calificación, vigente desde el 30 de septiembre de 2026, fija dos indicadores principales, cada uno con su letra de la A a la G:

  • Emisiones de CO2. En kg de CO2 equivalente por m² útil y año.
  • Consumo de energía primaria no renovable. En kWh por m² útil y año.

Las dos letras pueden no coincidir: una medida mueve más una u otra según la energía que use el equipo. Junto a ellas aparecen indicadores complementarios, como la demanda de calefacción y la de refrigeración, con sus propias letras parciales.

Cuatro detalles que cambian la forma de mejorarla:

  • En vivienda cuentan la calefacción, la refrigeración y el agua caliente. La iluminación no entra en el cálculo: cambiar a LED ahorra en la factura, pero no sube la letra de una vivienda. En un local, sí cuenta.
  • Se mide por metro cuadrado. Los indicadores van por m² útil y año, así que comparan viviendas de distinto tamaño en igualdad.
  • La letra es relativa. Compara los indicadores de tu vivienda con los del parque de viviendas de referencia de su zona climática.
  • No es tu factura. El modelo oficial de certificado advierte que los indicadores se calculan con condiciones estándar de uso y solo valen para la calificación.

Por eso importa la visita. El técnico tiene que hacerla al menos una vez, como máximo tres meses antes de emitir el certificado (artículo 6.5 del RD 390/2021). Cuando falta un dato, el procedimiento admite valores por defecto; un dato medido describe tu vivienda y no una genérica.

En el modelo de certificado vigente, los valores por defecto se marcan con un asterisco. Si el tuyo tiene muchos, conviene revisarlo antes de decidir ninguna obra.

Primero la demanda: aislamiento y ventanas

La demanda es la energía que la vivienda necesita para estar en condiciones de confort: el calor que pierde en invierno y el que gana en verano. El consumo es lo que gastan los equipos para cubrirla. Si la demanda baja, el consumo baja con cualquier equipo. Y una fachada aislada sigue ahí cuando, años después, cambies la caldera.

Para saber por dónde empezar, el anexo del certificado describe la envolvente elemento a elemento: cada cerramiento con su transmitancia, cada ventana con la de su marco y su vidrio, y los puentes térmicos. Ahí se ve qué parte está peor.

Las medidas que actúan sobre la demanda están en la envolvente:

  • Aislamiento. De fachada, cubierta o suelo, según por dónde se pierda más en tu caso.
  • Ventanas. El hueco cuenta entero, marco y vidrio. Lo explicamos en ventanas de aluminio o PVC.
  • Puentes térmicos. Frentes de forjado, pilares, cajas de persiana: puntos donde el aislamiento se interrumpe.
  • Infiltraciones. El aire que entra por juntas y carpinterías mal selladas.

Este es también el sentido de «sin sobredimensionar». Si cambias el equipo antes de mejorar la envolvente, lo eliges para una demanda que va a bajar después. Primero se reduce lo que la vivienda pide; luego se dimensiona el equipo para esa demanda nueva.

Después, el equipo de calefacción y agua caliente

La misma demanda, cubierta con equipos distintos, da letras distintas. Cambia cuánta energía primaria no renovable y cuántas emisiones hay detrás de cada kWh útil, según el rendimiento del equipo y la energía que use. El anexo del certificado recoge cada generador con su rendimiento estacional y su fuente de energía: es el dato de partida para estudiar un cambio.

El propio RD 390/2021 orienta las recomendaciones en esa línea. Su artículo 8 incluye, si procede, sustituir equipos abastecidos por combustibles fósiles por alternativas más sostenibles, y reducir las pérdidas de las redes de distribución.

Aquí entra la aerotermia. Una bomba de calor aprovecha la energía térmica del aire exterior, y la norma cuenta esa «energía ambiente» como renovable (artículo 2 del RD 390/2021). Que convenga en tu vivienda depende de la demanda, del espacio disponible y de los emisores.

Dos apuntes más:

  • El agua caliente cuenta. En una vivienda entra en el cálculo, como la calefacción, así que el termo o la caldera que la producen también mueven la letra.
  • Generador y emisores van juntos. Radiadores, fancoils o suelo radiante condicionan cómo trabaja el equipo. Lo vemos en las ventajas y desventajas del suelo radiante.

Renovables: lo que se produce en casa resta

El documento de calificación lo dice expresamente: los indicadores principales incluyen la reducción de emisiones y de consumo de energía primaria no renovable que se consigue con fuentes renovables.

En una vivienda, las opciones habituales son tres:

  • Solar térmica. Para el agua caliente.
  • Fotovoltaica de autoconsumo. La norma considera la generación de electricidad en el propio edificio una instalación técnica más.
  • Bomba de calor. Por la energía ambiente que aprovecha, como hemos visto.

El orden vuelve a importar. Si las placas se dimensionan antes de aislar y de cambiar el equipo, se calculan para un consumo que luego baja. Mejor al final, con la demanda y el equipo ya resueltos.

Las recomendaciones del certificado como plan de mejora

Cada certificado incluye recomendaciones de mejora, salvo que no haya potencial razonable y el técnico lo justifique. El artículo 8 del RD 390/2021 dice qué pueden abordar:

  • La envolvente. Teniendo en cuenta, si la hay, la protección arquitectónica del edificio.
  • Las instalaciones. Incluida la sustitución de equipos de combustibles fósiles.
  • La automatización y el control. Para que los equipos funcionen solo cuando y como hace falta.
  • La secuencia temporal. El orden más adecuado para ejecutar las medidas.

Deben ser técnicamente viables e incluir una estimación del plazo de recuperación de la inversión. También pueden estimar mejoras de confort, salud y bienestar. En el modelo oficial, cada medida lleva la calificación que se alcanzaría con ella, un coste estimado por tramos y una propuesta de orden justificada.

Ahí está la diferencia entre un certificado que cumple y uno que sirve. Si quieres ir más allá de la letra y entender el consumo real, la consultoría energética parte de tus datos de uso, no de las condiciones estándar.

Después de la obra, el certificado se puede actualizar para que refleje la letra nueva (artículo 13 del RD 390/2021). En la Comunitat Valenciana, el Decreto 39/2015 obliga a actualizarlo antes de vender o alquilar si la obra afectó a la envolvente o reformó la instalación térmica (artículo 12.2).

¿Por dónde empezar a mejorar la calificación de tu vivienda?

Con este orden se evita gastar dos veces:

  1. Un certificado con visita. Es la foto de partida y trae las recomendaciones. Si ya tienes uno, revisa si se hizo con datos medidos o con valores por defecto.
  2. La demanda. Aislamiento, ventanas, puentes térmicos e infiltraciones.
  3. El equipo. Calefacción y agua caliente, dimensionados para la demanda nueva.
  4. Las renovables. Ajustadas al consumo que queda.
  5. La actualización. Un certificado nuevo que recoja la mejora.

No siempre hacen falta los cinco pasos. En una vivienda bien aislada con una caldera antigua, lo que más pesa suele ser el equipo; en una mal aislada con un equipo nuevo, la envolvente. Un certificado bien hecho sirve para distinguirlo. Si quieres un certificado con un plan de mejora que sirva para decidir, escríbenos y lo estudiamos para tu vivienda.

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